Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica y de documentos institucionales sobre el desarrollo de vacunas cubanas frente a la COVID-19 y su estrategia de inmunización. El análisis fue cualitativo, descriptivo y cronológico, centrado en la evolución de los candidatos vacunales, los resultados de los ensayos clínicos y la información epidemiológica disponible. |
Cuba desarrolló cinco candidatos vacunales propios frente al SARS-CoV-2 (Abdala, Soberana 01, Soberana 02, Soberana Plus y Mambisa) de los cuales Mambisa y Soberana 01 no fueron incorporadas a la vacunación masiva. Abdala, administrada en esquema de tres dosis, mostró una eficacia del 92,28 % (IC 95 %: 85,74–95,82) en la prevención de COVID-19 sintomático en su ensayo clínico fase III. El esquema heterólogo de Soberana 02 más una dosis de refuerzo de Soberana Plus alcanzó una eficacia del 91,2 % (IC 95 %: 77,9–96,5). La campaña nacional de vacunación alcanzó coberturas superiores al 90 % con esquema completo, incluyendo población pediátrica desde los 2 años. Las vacunas cubanas fueron utilizadas en varios países mediante acuerdos bilaterales y autorizaciones regulatorias nacionales. La vacunación masiva se asoció a una reducción de la enfermedad grave y de la mortalidad por COVID-19, contribuyendo a la disminución de las hospitalizaciones y a la mejora de la capacidad de respuesta del sistema sanitario. |
La experiencia cubana sugiere que la inversión sostenida en biotecnología pública, junto a un sistema universal de atención primaria de salud, puede impulsar el desarrollo y la implementación de estrategias vacunales propias con impacto epidemiológico favorable en el contexto de una pandemia. Este modelo constituye una referencia para otros países, al mostrar la importancia de desarrollar capacidades vacunales en los sistemas de salud. |