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CUIDAR TAMBIÉN ES VACUNAR: COMPROMISO MULTIDISCIPLINAR PARA PROTEGER A LOS NIÑOS MÁS VULNERABLES COMO PRIORIDAD SANITARIA Back
Poster Nº: C0053
Autores: Itziar Iturralde Orive; Marina Sanchez De Medina; Miren Ainhoa Gaztelua Avendaño; Unidad De Fibrosis Quística Pediátrica Y Unidad De Endocrinología Pediatrica.
Tipo de trabajo: Experiencias
 
Objetivos:

Los niños con diabetes mellitus tipo 1 y fibrosis quística constituyen dos grupos pediátricos de  riesgo en los que la vacunación frente a gripe, neumococo y COVID-19 debe formar parte del cuidado básico.

Objetivo ; mejorar las coberturas vacunales en pacientes de 0 a 18 años con estas patologías  seguidos en un hospital terciario pediátrico mediante  una estrategia multidisciplinar, liderada por Infectología Pediátrica y coordinada con Endocrinología y Neumología Pediátrica,

Descripción:

La intervención combinó revisión sistemática del estado vacunal, recomendación activa, captación oportunista y citación facilitada, adaptando el circuito asistencial al perfil de cada cohorte: en fibrosis quística, se ofreció la vacunación en consultas hospitalarias coincidiendo con visitas programadas; en diabetes tipo 1, se reforzó la recomendación y derivación a atención primaria, con apoyo telefónico cuando fue necesario.

Se revisó el estado vacunal en noviembre de 2025 (mitad de campaña vacunación estacional)   y, en los casos con vacunación incompleta, se realizó una intervención personalizada. Tras esta estrategia, se observó un incremento  de las coberturas.

 

Conclusiones/Interés:

En fibrosis quística, las cifras aumentaron del 13,6% al 100% para neumococo, del 63% al 94,5% para gripe y del 34% al 57,5% para COVID-19

En diabetes tipo 1, la vacunación frente a neumococo pasó del 10% al 35,5%, la de gripe del 44,6% al 62% y la de COVID-19 del 5,5% al 13%.

 

Reproducibilidad / Recomendaciones:

Los mejores resultados en fibrosis quística parecen relacionados con una mayor sensibilidad clínica frente a las infecciones respiratorias, la frecuencia de las visitas hospitalarias y la posibilidad de integrar la vacunación en el circuito asistencial habitual.

Esta experiencia demuestra que la vacunación debe abordarse como una responsabilidad compartida y estructural dentro del seguimiento de los pacientes crónicos, y que intervenciones sencillas, adaptadas al contexto clínico y sin impacto presupuestario, pueden mejorar de forma relevante la protección de los niños más vulnerables.