La terapia CAR-T induce una pérdida de memoria humoral, evidenciada por una pérdida de seroprotección y aplasia celular B. Este fenómeno es más acusado en los CAR-T anti-BCMA debido a la depleción directa de células plasmáticas de vida larga, aunque los receptores de CAR-T anti-CD19 pueden presentar una recuperación inmunitaria deficitaria condicionada por tratamientos previos. La evaluación de serologías previas y posteriores a la infusión permite cuantificar dicha pérdida y orientar la revacunación.
La vacunación debe adaptarse a la recuperación inmunitaria y la pérdida de seroprotección.A los 3 meses se recomienda iniciar la vacunación frente a SARS-CoV-2 e influenza, por su capacidad para inducir respuesta celular. A los 6 meses se recomienda iniciar con vacunas neumocócica conjugada, Haemophilus infleunza ib, tétanos-difteria-tosferina, VHB y recuentos linfocitarios T CD4+ >200/µL, linfocitos B CD19+/CD20+ >20/µL e IgA sérica detectable >6 mg/dL. Entre los 12 y 24 meses, se valorará la administración de vacunas vivas atenuadas en ausencia de inmunosupresión activa y con una recuperación inmunológica adecuada.