La infección por SARS-CoV-2 continúa representando un problema de salud pública, especialmente en poblaciones vulnerables.
El objetivo es analizar la estacionalidad pospandémica del SARS-CoV-2 en pacientes hospitalizados por infección respiratoria aguda grave (IRAG) y evaluar si la actual estrategia de vacunación en otoño es la más adecuada. |
Un total de 9.324 pacientes fueron reclutados, 51,3% eran hombres. El 9,4% resultaron positivos para SARS-CoV2, de los cuales el 58,2% estaban vacunados frente al 55,7% de los pacientes negativos. La mediana de edad fue de 79,8 años.
En 2024 y 2025 los pacientes fueron vacunados en otoño según las recomendaciones vigentes. En conjunto, el 72,6% de las dosis se administraron entre octubre y noviembre a lo largo del período del estudio.
En 2024 se registraron 474 casos de SARS-CoV2, observándose una ola entre junio-agosto, concentrando el 58,9% de los casos (n=279). De forma similar, en 2025 se notificaron 254 casos entre julio y septiembre que representaron el 61,4% (n=156) del total anual. |
La vacunación frente a COVID-19 está alineada con la campaña de vacunación de la gripe estacional. Sin embargo, observamos que el SARS-CoV-2 se ha desplazado a los meses de verano.
Conclusiones: Las vacunas frente a la COVID-19 han demostrado una duración aproximada de su efectividad de 6 meses; su administración en otoño implicaría la coincidencia del declive de la protección con las nuevas olas de SARS-CoV-2.
Estudio parcialmente financiado por la PPP id.DRIVE, GIHSN y CIBERESP(ISCIII) |