Se diseñó e implementó una campaña de vacunación en una residencia con capacidad para 105 personas, con 103 residentes al inicio de la intervención. De ellos, 17 contaban con seguro privado. Tras la revisión del estado vacunal, se identificó que solo 7 residentes presentaban una inmunización completa.
Se revisó la situación vacunal, se ofreció consentimiento informado a todos los usuarios y se facilitó la vacunación frente a COVID-19 a quienes contaban con seguro privado, con posibilidad de aceptar otras vacunas. |
Conclusiones Se obtuvieron 107 autorizaciones y 19 negativas, lo que representa un 17,75% de rechazo. La intervención requirió cinco visitas para completar el calendario vacunal, coincidiendo una de ellas con la campaña antigripal. En total, se inmunizó a 81 usuarios, y se consiguió completar el calendario vacunal en 77 de ellos, equivalente al 71,96%, considerando la vacunación completa frente a COVID-19 en usuarios privados o en casos en los que la familia autorizó solo determinadas vacunas.
Asimismo, se citaron cuatro residentes para completar dosis de herpes zóster, programándolas junto con la vacunación estacional frente a COVID-19.
La experiencia muestra que las campañas activas, accesibles y bien explicadas mejoran la adherencia y refuerzan la protección de una población especialmente vulnerable.
Interés El trabajo es relevante porque la vacunación en residencias reduce complicaciones, brotes y mortalidad en personas mayores con alta fragilidad clínica. |
Es reproducible en otros centros si se organiza una captación activa, revisiones previas del estado vacunal, información clara a residentes y familias, y varias visitas planificadas para completar dosis pendientes. |