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VACUNACIÓN EN EDAD ADULTA Back
Poster Nº: P0267
Autores: María Isabel Rodríguez Ambrosio; María Regueiro Rodríguez; Xosé Manuel Pérez Bouza; María Jesús Espinosa Menor
Tipo de trabajo: Investigación
 
Objetivos:

Analizar el nivel de conocimiento, las actitudes y prácticas relacionadas con la vacunación en población adulta, así como identificar las principales fuentes de información y motivos de rechazo de las vacunas recomendadas.

Método:

Se realizó un estudio cuantitativo descriptivo transversal mediante un cuestionario dirigido a población adulta. Se recogieron variables sociodemográficas, conocimientos sobre vacunación, actitudes, antecedentes vacunales y fuentes de información.

Resultados:

Participaron adultos de 19 a 90 años; el 31% tenía 65 años o más. El 59,7% eran mujeres, el 78,6% poseía estudios secundarios o universitarios, el 48,8% estaban laboralmente activos y el 83,2% refirió seguimiento en su centro de salud. El 91,7% sabía que las vacunas previenen enfermedades infecciosas en adultos y el 73,6% conocía el calendario vacunal específico. El conocimiento fue elevado para la vacuna antigripal 92,8%, pero menor para neumococo 59,2% y herpes zóster 56,8%. El 61,8% conocía la necesidad de dosis de refuerzo y el 80,6% sabía que las vacunas superan controles de seguridad. El 76% consideró importante las vacunas para mantener la salud, el 80,9% afirmó que previenen enfermedades graves y el 78,8% manifestó confianza en las recomendaciones de los sanitarios. Sin embargo, el 56,6% mostró preocupación por los efectos secundarios y el 42,2% cree disponer de información suficiente. El 88,1% había recibido alguna vacuna en los últimos cinco años. El 26,4% rechazó alguna vacuna recomendada, de los cuales el 41,7% rechazó por miedo a efectos secundarios y el 35% por falta de información. La principal fuente de información fue el personal sanitario 54,5%.

Discusión Conclusiones / Recomendaciones:

La población adulta presenta una actitud favorable hacia la vacunación, aunque persisten lagunas de conocimiento y preocupaciones sobre su seguridad. Se recomienda reforzar la educación sanitaria desde atención primaria y promover información basada en la evidencia para aumentar la confianza y la aceptación vacunal.